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LA ESTERILIDAD INDUSTRIAL (FISIOCRACIA) 1772

Los trabajos de la industria no multiplican las riquezas.

Los trabajos de la agricultura compensan de los gastos, pagan la mano de obra del cultivo, procuran ganancias a los labradores. Además producen la renta de los bienes raíces. Los que adquieren los productos de la industria, pagan los gastos, la mano de obra, y la ganancia de los comerciantes, pero tales productos no engendran además renta alguna.

Por consiguiente todos los gastos de los productos industriales no se sacan sino de la renta de los bienes raíces, porque los trabajos que no producen renta, no pueden existir si no es mediante las riquezas de quienes los pagan………

F. QUENAY: Enciclopédie (1751 – 72)

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CRÍTICA A LA IGLESIA

Para mí es una verdad que las grandes prebendas eclesiásticas inutilizan y aun corrompen gran número de eclesiásticos. ¿De qué sirven a los fieles estas opulentas catedrales que parecen solamente destinadas a dar ejercicio al pulmón y mantener en una santa ociosidad, aislados en medio de la diócesis, a una gran parte del clero?. Dígaseme a qué ministerios eclesiásticos están adscritos sus individuos, si no es al caro. Ellos no tienen por instituto el bautizar, el predicar, el confesar, el administrar, el ayudar a bien morir, al casar, el enterrar, el enseñar, en fin, ninguno sino el cantar, y aun éste le dejan a los salmistas y gentes de gradas abajo; más, con todo, ellos tiran de la mayor parte de los diezmos; y en tanto que vemos un pobre cura andar el día de fiesta de lugar en lugar diciendo dos o tres misas por no haber dotación para más sacerdotes, vemos un arcediano, chantre, etc., títulos sin funciones, con diez, veinte o treinta mil ducados de renta, ocupados en arduos e interesantes asuntos de proporcionar buena salida a los corderos, o probar la finura del chillido de un capón…….

Los cabildos en el día son como las maestranzas, que todas sus actas se reducen a fiestas…. Estos cuerpos poderosos han usurpado los derechos del clero, y aun se han sustraído de la potestad de los obispos….

Las oposiciones a curatos, tan decantadas en nuestros tiempos y en que triunfa la bachillería escolástica, da entrada al sacerdocio a muchos, a quien la miseria les obliga a tomarlo por oficio. La más rica parroquia es la que mueve más la vocación de estos candidatos……

Cartas político – económicas al Conde de Lerena

 

LA CIRCULACIÓN DE LA RENTA(FISOCRACIA) 1766

La nación se reduce a tres clases de ciudadanos: La clase productiva, la clase de los propietarios y la clase estéril.

La clase productiva es la que hace renacer, con el cultivo del territorio, las riquezas anuales de la nación, la que hace los anticipos de los trabajos de la agricultura, y la que paga anualmente las rentas a los propietarios de las tierras. Entran en la dependencia de esta clase, todos los trabajos y los gastos que se hacen hasta la venta de las producciones a un primer comprador: Esta es la que fija y nos da a conocer el valor de la reproducción anual de las riquezas de la nación.

La clase de los propietarios comprende al soberano, a los poseedores de tierras y a los perceptores de diezmos. Esta clase subsiste por la renta o producto neto del cultivo, que le es pagado anualmente por la clase productiva, después que ésta, ha tomado, de la reproducción que ha hecho renacer anualmente, las riquezas necesarias para resarcirse de sus anticipos anuales y para mantener sus riquezas de explotación.

La clase estéril está formada por todos los ciudadanos ocupados en otros trabajos y servicios no agrícolas, y cuyos gastos son pagados por la clase productiva y por la clase de los propietarios, los cuales sacan sus propias rentas de la clase productiva.

F. QUESNAY: Tableau économique (1766)

ESPAÑA ANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

El rey Carlos IV y María Luisa recibían cada día una gran (…) opresión, un choque moral con cada noticia nueva de lo que ocurría en Francia; era la época de las angustias, de las desgracias del rey Luis XVI, de María Antonieta, y de su infortunada familia. Profundamente impresionados por aquellos acontecimientos desastrosos, Carlos IV y María Luisa les atribuían en parte, y poco se equivocaban, al cambio continuo de ministerios a que se veía el rey por las intrigas y las influencias contrarias y funestas de su corte. La vecindad de los reinos hacía temer a cada instante que el incendio se comunicase de uno a otro. Carlos IV miraba a su alrededor; no osaba contar con sus propios medios y no sabía en quién depositar su confianza. Dudaba… Este era el estado de ánimo de Sus Majestades. Hubiesen querido encontrar un hombre que fuese su propia hechura, un verdadero amigo, y que, ligado lealmente a sus personas y a su casa, velase fielmente por el buen servicio del Estado: un súbdito, en fin, en quien el  interés particular se identificase con el de sus amos (…).

Las alteraciones de Francia eran cada día más graves, el peligro de contagio cada vez más  amenazador. A un ministro viejo e irresoluto acababa de suceder otro anciano que, pasándose de extremo contrario, quería arriesgarlo todo. La pusilanimidad de uno, la temeridad de otro, inspiraban al rey idéntica desconfiaza. Provocaciones, insultos directos salían de la tribuna francesa; el trono de Luis XVI acababa de hundirse; la república le había sustituido y no se hablaba, sino de revolucionar los Estados vecinos, de llevar a ellos la propaganda y la guerra. Ya la invasión había tenido lugar en el Norte; Luis XVI, jefe de la familia de los Borbones, con la reina y sus hijos, prisioneros, iban a ser juzgados. ¿Qué hacer? ¿Qué conducta política adoptar? ¿Cómo librarse de la   fatalidad de la suerte? La tormenta estallaba, rugía por todas partes.

Memorias, de Godoy,  ed. C. Seco, Madrid, B.A.E.,1956

PRIMER ENSAYO SOBRE LA POBLACIÓN

Creo poder honradamente sentar los dos postulados siguientes:

Primero: el alimento es necesario a la existencia del hombre.

Segundo: la pasión entre los sexos es necesaria y se mantendrá prácticamente en su estado actual.

Estas dos leyes, que han regido desde los tiempos más remotos del conocimiento humano, aparecen como leyes fijas de la naturaleza y no habiéndose jamás observado en ellas el menor cambio, no tenemos razón alguna para suponer que vayan a dejar de ser lo que hasta ahora han sido, salvo que se produjera un acto directo del poder por parte del Ser que primero ordenó el sistema del Universo y que por el bien de sus criaturas continúa ejecutando, conforme a las leyes fijas, todas sus diversas operaciones. Estimando la población del mundo, por ejemplo, en mil millones de seres, la especie humana crecería como los números 1,2,4,8,16,32,64…,etc., en tanto que las subsistencias lo harían como 1,2,3,4,5,6…etc. Al cabo de dos siglos y cuarto la población seria a los medios de subsistencia como 512 es a 10; pasados tres siglos la proporción seria de 4.096 a 13 y a dos siglos la proporción seria prácticamente incalculable a pesar del enorme incremento de la producción para entonces.

 

R. Malthus, Primer ensayo sobre la población.

EL TRABAJO MEDIDA DEL VALOR

Todo hombre es rico o pobre según el grado en que puede gozar por sí de las cosas necesarias, útiles y deleitables para la vida humana: y una vez introducida en el mundo la división del trabajo es muy pequeña parte la que de ellas puede obtener con sólo el trabajo propio. La mayor porción incomparablemente tiene que granjearla, y suplirla del trabajo ajeno, por lo cual será pobre o rico a medida de la cantidad de ajeno trabajo que él pueda tener a su disposición o adquirir de otro: y por lo mismo el valor de una mercadería con respecto a la persona que la posee, y que o no ha de usarla o no puede consumirla sino cambiarlas por otras mercaderías, es igual a la cantidad de trabajo ajeno que con ella queda habilitado a granjear. El trabajo pues es la medida, o mensura real del valor permutable de toda mercadería.

El precio real de cualquier cosa, lo que realmente cuesta al hombre que ha de adquirirla, es la fatiga y el trabajo de su adquisición. Lo que vale realmente para el que la tiene ya adquirida, y ha de disponer de ella, o ha de cambiar por otra, es la fatiga y el trabajo que a él le ahorra, y cuesta a otro. Lo que se compra por dinero, o se granjea por medio de otros bienes, se adquiere con el trabajo lo mismo que lo que adquirimos con la fatiga de nuestro cuerpo. El dinero o estos otros bienes nos excusan de aquel trabajo; pero contiene en sí cierta cantidad de él, que nosotros permutamos por otras mercancías que se suponen tener también el valor de otra igual cantidad. El trabajo pues fue el precio primitivo, la moneda original adquirente que se pagó en el mundo por todas las cosas permutables. No con el oro, no con la plata, sino con el trabajo se compró originalmente en el mundo todo género de riqueza: y su valor para los que la poseen, y tienen que permutarla continuamente por nuevas producciones, es precisamente igual a la cantidad de trabajo que con ella pueden adquirir de otro.

A. Smith: La riqueza de las naciones (1776).

EL PACTO SOCIAL EN HOBBES

La causa final, fin o designio de los hombres, al introducir esta restricción sobre sí mismos, es el cuidado de su propia conservación…; es decir, el deseo de abandonar esa  miserable condición de guerra que… es consecuencia necesaria de las pasiones naturales de los hombres… .

El único camino para erigir semejante poder común… es conferir todo su poder y fortaleza a un hombre o a una asamblea de hombres, todos los cuales, por pluralidad de votos, puedan reducir sus voluntades a una voluntad.

Hecho esto, la multitud así unida en una persona se denomina Estado, en latín Civitas. Esta es la generación de aquel gran Leviathán, o más bien de aquel dios mortal, al cual debemos, bajo el Dios inmortal, nuestra paz y mutua defensa.

( …) Y en ello consiste la esencia del estado, que podemos definir así: una persona de cuyos actos una gran multitud, por pactos mutuos realizados entre sí, ha sido instituida por cada uno como autor, al objeto de que pueda utilizar la fortaleza y medios de todos como lo juzgue oportuno para asegurar la paz y defensa común. El titular de esta persona se denomina soberano y se dice que tiene poder soberano; (…).

Thomas Hobbes: Leviatán

EL ESTADO NATURAL EN HOBBES

La Naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en las facultades del cuerpo y del espíritu que, si bien un hombre es, a veces, evidentemente más  fuerte de cuerpo o más sagaz de entendimiento que otro, cuando se considera en conjunto, la diferencia entre hombre y hombre no es tan importante que uno pueda reclamar, a base de ella, para sí  mismo, un beneficio cualquiera al que otro no pueda aspirar como él. En efecto, por lo que respecta a la fuerza corporal, el más débil tiene bastante fuerza para matar al más fuerte, ya sea mediante secretas maquinaciones o confederándose con otro que se halle en el mismo peligro que él se encuentra (…).

Dada esta situación de desconfianza mutua, ningún procedimiento tan razonable existe para que un hombre se proteja a sí mismo, como la anticipación, es decir, el dominar por medio de la fuerza o por la astucia a todos los hombres que pueda, durante el tiempo preciso, hasta que ningún otro poder sea capaz de amenazarle. Esto no es otra cosa sino lo que requiere su propia conservación, y es generalmente permitido. Como algunos se complacen en contemplar su propio poder en los actos de conquista, prosiguiéndolos más allá de lo que la seguridad requiere, otros que, en diferentes circunstancias serían felices manteniéndose dentro de los límites modestos, si no aumentan su fuerza por medio de la invasión, no podrán subsistir durante mucho tiempo si se sitúan solamente en plan defensivo. Por consiguiente, siendo necesario, para la conservación de un hombre, aumentar su dominio sobre los semejantes se le debe permitir también.

T. Hobbes: Leviathán (1651)

EL PRODUCTO NETO O EL DON GRATUITO DE LA TIERRA (FISIOCRACIA) 1767

La posición del campesino es muy diferente de la del obrero asalariado.

La tierra, independientemente de cualquier otro hombre y de toda convención, le paga el precio de su trabajo. La naturaleza no regatea con él para obligarle a contentarse con sólo lo necesario… Lo que ella da no está proporcionado ni a sus necesidades, ni a una evaluación convencional del precio de sus jornadas: es el resultado físico de la fertilidad del suelo y de la justeza, más que de la dificultad de los medios que él ha empleado para hacerlo fecundo.

En cuanto el trabajo del campesino produce por encima de sus necesidades, puede, con este excedente que la naturaleza le otorga en puro don , por encima del salario de sus penas, comprarel trabajo de los demás miembros de la sociedad…

TURGOT: Reflexións sur la formation et la distribution des richesses (1766)

No pierdan jamás de vista el soberano y la nación que la tierra es la única fuente de riquezas, y que es la agricultura quien las multiplica.

Pues el aumento de las riquezas asegura el de la población; los hombres y las riquezas hacen prosperar la agricultura, extienden el comercio, estimulan la industria, acrecen y perpetúan las riquezas. De tan abundoso manantial depende el logro de todas las partes de la administración del reino.

F. QUESNAY: Maximes générales du gouvernement économique d´un royaume agricole (1767)

EL ATEISMO 1772

Decid a varios pintores que representen una quimera, y cada uno de ellos, formándose de ella una idea diferente, la pintará diversamente. No hallaréis semejanza alguna entre los trazos que cada uno de ellos habrá dado a un retrato cuyo modelo, no existe en parte alguna. Todos los teólogos del mundo cuando pintan a Dios ¿acaso hacen otra cosa que pintarnos una gran quimera, sobre los rasgos de la cual, cada uno se arregla a su modo, pues no existe sino en su propio cerebro? No hay dos individuos sobre la tierra que tengan, o puedan tener, las mismas ideas de su Dios.

D´Holbach : Le bon sens (1772)