PROSCRIPCIONES DE SILA

(…) Parece que Sila fue el primero en redactar las listas de proscripción de aquellos a los que condenaba a muerte y a determinar premios para los que los mataban, recompensas para los delatores y castigos para los que los ocultaran. Poco tiempo después añadió otros senadores a los anteriores. De todos éstos, algunos, cogidos de improviso, eran asesinados, allí donde se los encontraba, en las casas, en las calles, en los templos. Otros eran trasportados hasta Sila y arrojados a sus pies, sin que los espectadores de tales injusticias pronunciaran una sola palabra a causa del terror. A unos les tocó la pena del exilió; a otros, la confiscación de los bienes. Los perseguidores corrían detrás de los que huían de la ciudad y asesinaban a cuantos aprehendían … A lo largo y ancho de toda Italia se hacían juicios contra todos ellos a base de acusaciones variadas y durísimas: haber mandado tropas o haber servido en el ejército, malversación de fondos u otros servicios, o haber tomado parte en contubernios contra Sila.

 

Apiano, Bell. Civ., I, 442-448

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